Desarrollar este despliegue en un sitio de alta exposición requirió llevar nuestra capacidad técnica al límite, ejecutando maniobras de alta complejidad como el fondeo de líneas superiores a los 1.600 metros y la instalación de pernos submarinos mediante buceo comercial. Para alcanzar el objetivo, el trabajo de las embarcaciones Compas 23 y Tulio Sebastián fue determinante. La destreza, entrega y profesionalismo de las tripulaciones de ambos barcos, sumadas a la impecable coordinación del equipo de operaciones, permitieron superar las exigencias técnicas y el replanteo en terreno de las líneas de cabecera norte del módulo.
Asimismo, el proyecto demandó una rigurosa gestión operativa y un constante diálogo con el cliente, la autoridad marítima y los pescadores locales, para el correcto desarrollo de las faenas. Respondiendo a los altos estándares exigidos, mantuvo un seguimiento e informe diario durante la duración de toda la instalación.
El buen término de este desafiante proyecto, sumado al esfuerzo, flexibilidad operativa y resiliencia demostrada por todo el equipo, se tradujo en la recepción completa y dentro de los plazos exigidos por parte de AquaChile, demostrando su total conformidad y agradecimiento por el profesionalismo y la calidad del trabajo desplegado en la faena.